Cristales de tiempo, cumpleaños y leyendas

garroedit

“Busco en las profundidades

de un tiempo luminoso

a la niña llegada entre cohetes

en el glorioso día

de la Virgen de Guadalupe.”

Fragmento de Búsqueda, de Elena Garro.

Elena Delfina Garro Navarro nació el 11 de diciembre de 1916. Por tanto, este año se conmemoran 100 años de su nacimiento. En el marco de la celebración, Patricia Rosas Lopátegui, única biógrafa autorizada de Elena Garro, publicó su poemario inédito “Cristales de tiempo”.

Cuando me enteré, me emocioné muchísimo porque cuando en 2010 conocí el teatro de Elena Garro, no me costó mucho comprender que aunque jamás hubiera escrito poesía (curioso, porque en su vida incursionó con maestría en todos los géneros literarios), nunca le hizo falta porque su creación literaria está llena de figuras poderosas y bellas, ¿no es eso la poesía?

Aunque si lo pensaba un poco, tenia sentido. Estuvo casada con un premio nobel de literatura, el único Nobel de México, poeta y ensayista. Cualquiera podría sentirse intimidado. Sin embargo, conforme encontraba información sobre ella, me confundía cada vez más. La tachaban de delatora, traidora y hasta de envidiosa. Nunca un dato concreto, tan sólo habladurías, dimes y diretes. Pero qué extraño, ¿no? Si la delatora ayudó a que el grupo opresor (el PRI) mantuviera su status quo, ¿por qué huía de México? Si había delatado a un gran número de intelectuales mexicanos como instigadores del movimiento estudiantil del 68, ¿por qué todos ellos no tuvieron ninguna repercusión en sus vidas? Siguieron ganando premios, asistiendo a eventos oficiales, homenajes y demás. Si Elena Garro había sido una traidora y había sucumbido a la corrupción del PRI, ¿por qué era ella, y no los delatados, la que huía de México?

Muy raro, ¿verdad?

Jamás en mi clase de Literatura mexicana,  como estudiante de preparatoria, me hablaron de ella. Aún ahora, después de muchos cursos y talleres de creación literaria, los maestros jamás la mencionan como una portentosa figura de la literatura mexicana, a pesar de ser autora de Los recuerdos del porvenir, La semana de colores o Un hogar sólido. Si la conocí fue gracias a una maestra, una sola, que en un taller de poesía nos entregó una fotocopia de “Andarse por las ramas” para leerla grupalmente y analizarla.

Cuanto más conocía su obra literaria, más atrapada me sentía por su lenguaje inteligente, directo, poderoso y poético. Mientras más leía sus novelas, más se angustiaba mi corazón por el desazón, la soledad y la opresión de sus universos.

Entonces todo comenzó a tener sentido. Que su obra se mantuviera en un injusto olvido, la falta de rigor al levantar aseveraciones graves en su contra y la triste existencia que fue obligada a llevar en sus últimos años.

Patricia Rosas Lopátegui se encargó de la publicación de la biografía de Elena Garro a partir de sus diarios y una serie de entrevistas (Testimonios sobre Elena Garro, 2002), así como el compendio de su trabajo periodístico (El asesinato de Elena Garro, 2da Edición, 2015) que también contiene una investigación que desmiente la leyenda en torno a la figura de la escritora.

Sin embargo, hoy en día se reproducen artículos que repiten las mentiras y los programas educativos siguen sin incluir a una de las mejores escritoras de la literatura en lengua española. A Elena Garro sólo se le puede ubicar si se menciona con quién estuvo casada, y cada artículo que de ella se escriba seguramente habrá de mencionarlo, lo que no necesariamente ocurre a la inversa.

Por eso hoy, en su cumpleaños, en vez de únicamente mencionarla, subir una foto suya y un par de citas sus obras, quiero hablar de los poemas de Elena Garro. De los que sí existieron y se mantuvieron, al igual que la autora, en un injusto olvido.

Feliz cumpleaños, Elena.

***

El poemario nunca fue concebido por la autora como tal. Cuando en 1997 Patricia Rosas Lopátegui le propuso a Elena Garro escribir su biografía, ésta le entregó los cuadernos, hojas mecanografiadas y diarios que habían sobrevivido a las múltiples mudanzas y a los orines de los gatos. Entre éste material  rescatado estaban perdidos los poemas que Elena Garro entregó para que posteriormente fueran editados.

“Cristales de tiempo” está conformado por un extenso estudio preliminar –a manera de ensayos-, la colección de poemas divididos en cinco temas, un epílogo, que consiste en tres poemas de Helena Paz Garro, y un apéndice, que vienen a ser todas las notas aclaratorias sobre el universo que habitan los poemas. Además, como existen poemas con dos o más versiones, la editora las agrega todas “para mostrar las variantes de dichos textos y dejar constancia del proceso creativo” (Lopátegui, 2016, 8).

Patricia Rosas Lopátegui decidió dividir los poemas en cinco temas porque distingue diferentes discursos en ellos. La infancia en la memoria agrupa todos los poemas escritos desde la añoranza y melancolía sobre sus días infantiles en la casa de sus padres, el patio en el que jugaba de niña, la figura amorosa de su padre o el recuerdo de su tío Boni. Siempre desde la ausencia, Elena Garro escribe sobre aquellas figuras filiares amadas, los aromas, imágenes y texturas de los días de prodigalidad de amor, fiesta y hogar.

Sobre su matrimonio, Horror y angustia en la celda del matrimonio comprende los poemas que abordan sus sentimientos tras sus nupcias, el señalamiento al que fue sometida por su entorno, y el rechazo y hastío que le inspiraba su esposo. En estos poemas, el tono es de desesperanza, rencor y soledad, las figura de sí misma fragmentada se repite continuamente, los señalamientos y la vigilancia constante; las alegorías a la tormenta, el frío y las sombras que persiguen son recurrentes.

A mi sustituta en el tiempo es un doble juego, porque bien los poemas son argumentos a sí misma, o a su hija , o al juego de éstas dos ser la misma. Es decir, en la sutileza de una H, Elena puede hablar de su hija como una extensión de sí misma. Al mismo tiempo, lo poemas son una respuesta a sí misma sobre las miradas u opiniones externas: l anhelo de libertad de ser, la preocupación por aquella hija a la que sabe que dejará, o la irreverencia con la que responde a la opresión contra la que jamás dejará de luchar.

Todos los poemas amorosos producto de su relación con el escritor Adolfo Bioy Casares se agrupan bajo el título “Bioy, tú me diste una tan buena lección, que yo ya no puedo enamorarme de nadie, ni siquiera de Bioy”, palabras de la misma autora, extraídas de sus diarios. En ellos, la autora transita el discurso amoroso que va del enamoramiento al desencanto, la decepción y el rencor. El carácter adúltero del amor que se entrevé en los poemas se alimenta con las figuras de la zozobra por el reencuentro y, nuevamente, las figuras vigilantes.

Por último, La poética del exilio son aquellos poemas compuestos en el periodo más duro de la vida de la autora, los días del exilio, el ostracismo, la miseria y el temor. Vamos unidas es el poema más extenso de toda la colección, caracterizado por el tono sombrío, la desesperanza y el temor. Está plagado de referencias personales que serían muy difíciles de entender sin las notas aclaratorias de la editora, así como de referencias a Dios (Elena era profundamente católica).

libro

Portada y contraportada del libro. Disponible en Librerías Gandhi o en cualquier librería del Fondo de Cultura Económica.

Elena Garro no retomó sus poemas para pulirlos y presentarlos al público pues éstos pertenecieron siempre a la esfera íntima. Por eso, lo que se presenta en las páginas de Cristales de tiempo es un acercamiento a la más íntima creatividad de la autora, a aquellos sentimientos que fueron la motivación de sus creaciones literarias.

A diferencia de su dramaturgia o su narrativa en donde ficcionalizó las vivencias mediante un proceso oblicuo, la lírica –íntimamente ligada a la subjetividad de la voz poética- le sirve de catarsis para desahogar lo vivido de una manera más directa por medio de la condensación de símbolos, imágenes o metáforas. (Rosas Lopátegui, 2016, 42).

En sus poemas, Garro se permite hacer guiños a sí misma (Tres tulipanes y Testimonios sobre Mariana, por ejemplo), revelar secretos o levantar injurias sobre la figura literaria más reconocida de México (Vamos unidas, que aborda la homosexualidad y la relación incestuosa de Octavio Paz con su madre), o simplemente llorar la tristísima pérdida de su gatita (Lola).

La poesía de Elena Garro no tendría que aspirar a alcanzar la maestría del resto de sus expresiones literarias debido a que jamás fue esa su finalidad. Estas creaciones pertenecieron al ámbito privado, no las retomó para trabajar en ellas y perfeccionarlas. Sin embargo, ofrecen un testimonio de la habilidad de la autora para crear metáforas fuertes y un lenguaje propio y consistente. Dejan constancia también de la creación de figuras literarias que habrían  de hacerse presentes a lo largo de su obra.

El rescate de estos textos y su publicación son imprescindibles para completar el proceso de escritura de Elena Garro. Definitivamente una manera de enriquecer sus obras literarias es a través de la recurrencia a la poesía que en su caso personal funciona como depositaria de lo íntimo, pero también de material posterior para la memoria escrita. (Alejandro Palma en Rosas Lopátegui, 2016, 37).

Sus poemas son verdaderos cristales de tiempo, objetos que pueden moverse perpetuamente a través del tiempo, siempre vivos, siempre vigentes.

Felicidades, Elena.

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Elena Garro y su hija, Helena Paz Garro.

-Rosas Lopátegui, Patricia. 2016. Cristales de tiempo, poemas inéditos de Elena Garro. México: Universidad Autónoma de Nuevo León.

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